Mensaje del día 14 de julio de 2026
Nada en el mundo creado por el hombre puede igualar la gloria, la grandeza y la majestad de Dios. ¿Puede acaso un foco de gran potencia igualar el brillo incomparable del Sol? ¿Puede alguna bomba en el mundo suministrar tanta agua como la que entrega un aguacero torrencial? ¿Puede algún ventilador en el mundo dar la frescura que otorga el Dios del Viento? Los dones de Dios son abundantes, generosos y más allá de toda comparación. Pagamos impuestos por todas las facilidades que se nos brindan. Pagamos el impuesto de agua a la municipalidad, que nos provee agua. Pagamos impuestos al Departamento de Electricidad por la energía que nos da. Pero, ¿qué impuestos estamos pagando al gran Señor que nos concede sin fin poder, luz y viento? Si pagamos impuestos a distintos departamentos por los servicios que nos ofrecen, ¿no es acaso nuestro deber pagar el impuesto de la gratitud a Dios? No mostramos ninguna gratitud a Dios, quien nos ha regalado los cinco elementos que jamás se agotan. En verdad, debería ser nuestro deber primordial expresar gratitud al Señor, que nos da tanto en abundancia infinita. Es la ausencia de esa gratitud la que causa la agitación y la confusión en el mundo de hoy.
-Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
— Discurso Divino, 20 de mayo de 1996