No se debe dar ni un centavo a la propaganda que pone una religión contra otra. Las diversas comunidades de la nación deben estar unidas. La humildad debe convertirse en una sola familia. Entonces, el mundo será un paraíso. Si se permite que las diferencias crezcan, la nación se desintegrará. Se dice que las bombas atómicas pueden reducir el mundo a cenizas. Pero quienes promueven los prejuicios y el odio religioso están haciendo un mayor daño que el que podrían hacer las bombas atómicas. Están destruyendo el amor y la compasión en los corazones humanos. Están haciendo pedazos la humanidad . No hay pecado mayor que este.
Lo que hoy necesita el mundo es la fuerza redentora y unificadora del amor, un amor que se expanda constantemente y abrace a más y más personas. Renunciar a ideas estrechas en relación a la propia religión, la nación, o la casta, y desarrollar una amplia mirada, cultivando la compañía de los buenos, pueden elevar sus vidas, haciéndolas significativas y satisfactorias. Bhagavan Sri Sathya Sai Baba. (Divino Discurso, 25 de diciembre de 1985).