Basta un primer paso sincero para que la gracia comience a transformar el camino
El Guru y el primer paso
“Un primer paso hace el siguiente más fácil; ésa es la excelencia del viaje espiritual. A cada paso, su fortaleza y confianza aumentan y ustedes obtienen cada vez mayores cantidades de gracia. Había una vez un hombre malo que oyó por casualidad una charla religiosa que lo impresionó muchísimo. Fue ante un gran sabio y se ofreció como su discípulo. El sabio le preguntó cómo pasaba sus días y la respuesta fue: «Yo juego de día y de noche, entro a las casas para robar y me deleito en la falsedad, día y noche».
El sabio le contestó: «Yo te aceptaré como mi discípulo a condición de que abandones una de esas tres cosas; debes hacer algún sacrificio para merecer este favor». El hombre reflexionó un rato y dijo:
«No puedo abandonar el juego que encuentro tan excitante; no puedo abandonar el robo, pues es el único medio de ganarme la vida que conozco; bueno, dejaré de decir mentiras». Así, dio su palabra de que no pronunciaría más mentiras y fue aceptado. El sabio se alegró de que hubiera caído en la trampa, pues ahora no podría escapar.
Aquella noche, el hombre decidió entrar a robar nada menos que al palacio real. Burló a los guardias y trepó hasta la terraza y ya se deslizaba sigilosamente por el borde del muro cuando alguien lo interpeló con la pregunta: «¿Quién vive?», y él dijo la verdad:
«Yo soy un ladrón, ¿quién eres tú?». El hombre que lo había descubierto era el mismo rey, que había salido a la terraza a disfrutar de la agradable brisa. Respondió: «Yo también soy un ladrón ». Así, decidieron unir esfuerzos, y dividir a partes iguales el botín que obtuvieran. El ladrón propuso que violaran la bóveda del tesoro del palacio; el nuevo compañero dijo que él sabía dónde estaban las llaves; así, se escurrió en la oscuridad y las trajo. Ambos entraron en el tesoro y se dividieron el botín, pero encontraron tres diamantes muy grandes y brillantes. El rey tomó uno, el ladrón otro y el tercero lo dejaron donde estaba de mutuo acuerdo, pues, como dijo el ladrón: «Dejemos que el desafortunado rey, que lo ha perdido todo, tenga por lo menos esta única gema como consuelo ». Luego se separaron, pero no antes de que el ladrón respondiera a una pregunta del rey: «¿Dónde vives?». El ladrón, que había jurado no decir mentiras, tuvo que decirle su dirección.
A la mañana siguiente, se conoció la noticia de que el tesoro había sido saqueado y el rey mandó a su primer ministro a que fuera a hacer el inventario. Éste fue y vio las cosas en desorden entre cofres abiertos. Encontró un gran diamante, que evidentemente había escapado a los ojos de los malhechores. Se guardó la preciosa gema y después de unos minutos allí volvió ante el rey y le describió la escena y la pérdida. El rey mandó que todos los ladrones conocidos fueran llevados ante él, incluyendo a uno cuya dirección él mismo dio.
Los malhechores fueron llevados ante él, pero sólo interrogó al que había indicado especialmente y éste reveló que él y “otro” que ya había entrado al palacio se habían repartido el botín la noche anterior. El rey le preguntó por los diamantes y el ladrón dijo que habían dejado uno de los tres en el mismo lugar; que sólo habían tomado uno cada uno. Él tenía que decir la verdad.
Así supo el rey que el ministro debía de haberse apropiado del tercero y ordenó que éste fuera registrado ahí mismo. No hace falta decirles que el diamante fue recuperado y el ministro quedó en evidencia como un funcionario deshonesto. El rey lo destituyó en el acto y en su lugar nombró ministro al “ladrón”.
Ahora que era ministro, el ladrón abandonó el robo, pues tenía más que suficientes medios de vida y no había tiempo ni siquiera para jugar. Se hizo famoso como ministro honrado y eficiente. El guru, atraído por su fama, fue a visitar la ciudad, y cuando el ministro lo vio, cayó a sus pies agradecido por la manera como lo había reformado.
Así es como funciona el primer paso. Hace posibles los siguientes con muchísimo menos esfuerzo. El guru debe persuadirlos de dar ese primer paso, describiendo la vergüenza que implica quedarse quieto o retrasarse y señalando los placeres del viaje y la magnificencia de la meta. No todos los gurus que ahora disfrutan de esa posición son capaces de esto. Los discípulos los gobiernan y guían, cuando ellos deberían estar guiando a los discípulos.”
Sathya Sai Baba. Divino discurso, 14 de julio de 1965. “El primer paso”
Link del discurso completo: https://www.saibabadice.org/5/35.htm
“Un primer paso hace el siguiente más fácil; ésa es la excelencia del viaje espiritual. A cada paso, su fortaleza y confianza aumentan y ustedes obtienen cada vez mayores cantidades de gracia. Había una vez un hombre malo que oyó por casualidad una charla religiosa que lo impresionó muchísimo. Fue ante un gran sabio y se ofreció como su discípulo. El sabio le preguntó cómo pasaba sus días y la respuesta fue: «Yo juego de día y de noche, entro a las casas para robar y me deleito en la falsedad, día y noche».